Los riesgos bancarios son la probabilidad de que una entidad financiera sufra pérdidas económicas, de capital o reputacionales debido a factores internos o externos que afectan la estabilidad de sus operaciones. La naturaleza del negocio bancario consiste, precisamente, en transformar el riesgo mediante la captación de depósitos y la concesión de créditos, lo que exige una estricta supervisión para evitar la insolvencia o la quiebra del sistema.