En este tema consideraremos en primer lugar que el mercado, en un extremo, y las empresas, en el otro, se utilizan como mecanismos de coordinación de la actividad económica cuando las sociedades modernas se hacen complejas y los agentes económicos, en consecuencia, se especializan.
La razón por la que en la práctica coexistan ambos mecanismos es porque ninguno de ellos es, por sí mismo, capaz de eliminar los costes de transacción o costes propios del mecanismo (o, si se quiere, de funcionamiento interno del sistema de intercambio, sea mercado o empresa). Esto es: ningún mecanismo es perfecto.
Esta consideración nos lleva a estudiar, en primer lugar, a la empresa como mecanismo de coordinación de la actividad económica. Luego, la analizaremos bajo otros puntos de vista:
- Como nexo de contratos.
- Como generador de valor.
- Como sistema.
- Como grupo de procesos.
Con estos cuatro puntos de vista tendremos una idea clara y, a medida que avancemos en nuestro estudio, cada vez más práctica de la naturaleza de las empresas.